Saturday, September 30, 2006

EL RINCÓN DE LOS LOCOS

El rincón de los “locos”

HOMENAJE A UN GRANDE

Hugo Orlando Gatti es el jugador que mas partidos disputó en la historia del fútbol argentino, con 756. Surgido de las inferiores de Atlanta, atajó también en Gimnasia y Esgrima La Plata, River, Unión de Santa Fe y Boca, donde conoció la gloria y el reconocimiento. Se retiró en 1989 a los 47 años, luego de 26 años de carrera.
Verdadero continuador de la escuela creada por el gran Amadeo Carrizo, el “loco” impuso un estilo arriesgado y original, que le permitió perpetuarse en las retinas de los hinchas de todos los clubes. En sus inicios, acusado de querer imitar al gran “Amadeo”, salía jugando de su área, paraba la pelota de pecho, hacía jueguito, usaba vincha y, contra los preceptos de alguna época, se dejaba el pelo largo. De físico alto, flaco y desgarbado fue inventor de acciones luego imitadas, como “la de Dios”, loca y genial, y era capaz de descolgar centros con una mano. Talentoso como pocos en el puesto, podía gambetear a sus mas encumbrados rivales.
Entendía como ningún otro que el fútbol era un espectáculo, así que jugaba con esa premisa. Entonces, fue uno de los protagonistas del deporte que mas respeto sintió por el espectador, porque siempre tomaba riesgos, comprometiendo incluso a su equipo, con humoradas que se transformaban en torpezas o goles en contra. Pero no le importaba, porque tenía la sana intención de alegrar a los demás, de jugar para el público y de respetar su esencia de “hombre-espectáculo”, el mas brillante de los que pisaron nuestras canchas.
Fue también uno de los “charlatanes” mas creativos y directos del fútbol argentino. Si hoy, cerca de los 60, se le pregunta quien fue el mejor, seguramente responderá:”sigo siendo yo”. Alguna vez dijo:”Maradona es un “gordito”. Al domingo siguiente, Diego le metió cuatro goles. Pero Gatti soportó estoicamente las duras críticas que recibió por parte del periodismo. Lo hizo sin decir una sola palabra. Sólo necesito seguir atajando como siempre. Simplemente, se mantuvo en la suya, arrancando una sonrisa tras otra en las tribunas, con ocurrencias que, tristemente, nunca mas veremos en las canchas argentinas.
“El que ataja el viento”, decía Víctor Hugo en sus relatos. Le dio a Boca el primer título internacional de su historia, al contener el penal de Vanderley que definió la serie de la Libertadores del `77. Su último partido fue el 22 de marzo de 1989. Fue como si al fútbol le hubieran pegado un cachetazo. Si hasta parecía que a los hinchas de Boca le habían robado la alegría. ¡Qué raros que son los domingos sin el “loco” en el arco!

PABLO SPERDUTI


EL OTRO “LOCO” YA ES INDISCUTIBLE

No le alcanza con ser el goleador mas importante de nuestro fútbol doméstico de los últimos 20 años. Tampoco importa que le haya hecho goles a todos los equipos contra los que jugó. No tiene nada que ver que sea el máximo artillero del “superclásico” de las 3 últimas décadas. ¿Qué definió la Copa Intercontinental frente al Real Madrid con dos goles en 3 minutos? No. Es un dato mas. Si Martín Palermo es torpe con la pelota, no sabe dar un pase, no es capaz de devolver una pared, fracasó en Europa y la selección, y, para colmo, erró tres penales en un partido. Esos son los argumentos de sus detractores, aquellos cerebros iluminados que no dicen que adentro del área Martín Palermo se transforma en un demonio. No se ponen a pensar que el arco tiembla si él está cerca. No son capaces de observar que gana siempre “de arriba” en el área rival. No se les cruza por la cabeza que sus goles le dieron mucha gloria a Boca en los últimos ocho años, definiendo títulos, clásicos, partidos. No miran las estadísticas, que lo tienen entre los 20 jugadores que mas goles convirtieron en el fútbol argentino. No. No hacen nada de eso. No entienden que Palermo hoy, a los 33 años, es indiscutible. Todos sus logros se imponen inexorablemente a sus malos momentos, que quedan guardados en un perdido rincón.
Es cierto, su largo tranco lo hace parecer torpe. Su cabellera rubia, es referencia obligada para sus compañeros en el área. Por momentos, sus movimientos poco dúctiles permiten confundirlo con un pivote de básquet. Su carácter fuerte, suele jugarle malas pasadas dentro de la cancha. Pero, ¿Quién se anima a decirle a los hinchas de Boca todo eso? Si quedaron roncos por gritar sus 150 goles, si enloquecieron el día que volvió de una larga lesión y convirtió un gol frente a Ríver en una noche “de copas”, si se despabilaron con sus dos impactos en aquel amanecer de diciembre, frente al Real Madrid, si sintieron que Boca no iba a hacer mas goles cuando partió a España, si le bancaron la trágica noche uruguaya de los tres penales errados.
¿Cómo van a discutir a Palermo?, si su amor es el gol, si cuando convierte hace vibrar los corazones, si deja todo lo que tiene cada vez que juega. Fuerte, vigoroso y letal, el sigue brindándose sin límites. Adora la perfección, porque no perdona los errores de los demás: los transforma en gol, su vida , su locura y su destino.
PABLO SPERDUTI

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